viernes, 28 de noviembre de 2014

Un trozo de tela suave, hilos, aguja, un poco de vellón, algunas pinturas y lanas, es el punto de partida. Los ruidos de la casa se empiezan a sentir lejanos, ¡ya está!, soy solo yo, lo que surge quien sabe de
adonde, las manos que van haciendo y algún pensamiento nostálgico que se cruza empujado por el silencio. El final juguetea con detalles, encontrarle la mirada a la muñeca, vestirla y amarla como a todo lo que nos regala un momento de creación, de luz...

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